Bigger en el Roxy: Humano, demasiado humano

Fecha: 20/05/2013 | Victor Spinelli

El cuarteto presentó Humano, su segundo disco de estudio, en el Roxy Live Bar.

La escena under – término para poner enfáticamente en duda – da cada vez más de qué hablar, sobre todo en una época en que el papel de ‘los grandes’ del rock nacional no es otro que el de repetirse indefinidamente, sea editando discos nuevos sin una pizca de novedad o girando durante largos meses con homenajes autoreferenciales a discos que salieron 20 años atrás.

Agrupados en 2006 como trío y reconvertidos durante 2012 a cuarteto, Luciano Villacé (guitarra y voz), Pablo Inda (bajo), Manuel José Fernández (batería) y Fernando ‘Oli’ Tarborda (guitarra) forman parte de esa oleada de bandas jóvenes que en los últimos años se han cargado al hombro la trabajosa tarea de devolverle algo de sangre al maltratado rock local.

Cuando uno escucha ‘Humano’ – segundo larga duración de Bigger – se encuentra con un disco fresco, crudo, viseral. Bien tocado, bien cantado, sin huecos. Pero la prueba de fuego siempre es el vivo: el disco es el piso, de allí, hacia arriba. Premisa básica que, sin embargo, muchos dejan en el camino.

La prueba de campo fue el viernes 10 de mayo – a decir verdad, bien entradas las primeras horas del Sábado 11 – en una de las salas más frecuentadas por los cuatro: The Roxy Live Bar. Bigger tomaría el escenario alrededor de la 1 de la madrugada, para recorrer todos y cada uno de los recovecos de la flamante nueva placa.

El silencio sería roto con la hitera y rockera ‘Ser Extraño’, y sin dejar tiempo para respirar una más, riffera con reminiscencias funky: ‘Atado’. El setlist tomaría entonces un camino distinto al del disco, respetando canciones, pero modificando su órden. En la misma clave, nos llevarían durante unos minutos más hacia la crudeza y potencia del buen rock de guitarras furiosas con ‘Silencio Ideal’ y ‘Desaparecer’, para bajar algunos decibeles con, ‘Cristal’, y aterrizar luego en la sentida balada folclórica ‘El Reto de Existir’. Entonces, la tensión volvería a estallar con una de violenta cadencia grunge, ‘Voz de Nada’ y otras, de las oscuras, ‘Del Más Allá’.

Precipitándose el final, un intento de semi-acústico se vería lamentablemente frustrado, al parecer por una guitarra imposible de afinar. Pero el traspié no llegaría a la caída: la falta del instrumento con caja de resonancia no evitaría la interpretaran en formato eléctrico la pieza en cuestión: ‘Despierta la Flor’.

Con su melodía melancólica, ‘Amanecer’ anunciaría el inminente. Luego, el amague de un cover de Madonna, descartado inmediatamente por la irrupción de ‘Por qué se pierde el hombre’ y, la conclusión, sin bises, con el poderoso y agresivo corte de difusión, que además da nombre al disco y en estudio cuenta con la participación de ‘Corvata’ Corvalán: ‘Humano’.

Y así como llegaron, con la misma energía y emoción en los ojos, los Bigger dejaban el escenario. En el aire, una esperanza: la sensación de que el rock, el verdadero rock local, aun existe.

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